Saber qué tipo de piel tenemos es muy importante, porque lo más recomendable es que elijamos las cremas, maquillajes, hidratantes, etc., según el tipo de piel que nosotras tengamos. Esto en la práctica no siempre ocurre, pues no siempre acudimos a tiendas especializadas que nos recomiendan qué crema es la más beneficiosa para nuestra piel. Y posteriormente pueden aparecer problemas cutáneos, en el peor de los casos, o comprobar cómo la crema no nos trae el resultado esperado.
En este artículo hemos querido presentaros los diferentes tipos de pieles que hay para que aprendamos a diferenciar qué tipo de piel tenemos cada una, y también te mostramos consejos útiles y hábitos saludables para que tu piel esté en las mejores condiciones posibles.
Piel normal
Este tipo de piel por lo general está perfectamente hidratada y presenta una textura compacta y regular. Este tipo de pieles presentan pocos problemas de granos, rojeces o imperfecciones. No obstante, con el transcurso de los años o si no se le proporcionan los cuidados adecuados, ésta puede sufrir transformaciones.
Nuestros consejos son el uso de cremas hidratantes durante el día y cremas nutritivas más suaves para la noche. La hidratación de este tipo de pieles es recomendable que sea a base de vitaminas A, C y E. El uso de un exfoliante una vez a la semana también es un excelente hábito.
Piel grasa
Una piel grasa se caracteriza por un tono general brillante y por la presencia de poros dilatados, especialmente en la zona T (frente, nariz y barbilla). Es frecuente la aparición de espinillas y puntos negros en este tipo de pieles. La piel grasa necesita de tratamientos que protejan e hidraten la piel, como por ejemplo los tratamientos sebo-reguladores.
Debemos tratar de mantener la piel lo más limpia posible con el uso de limpiadores faciales (dos veces al día) y exfoliantes (dos o tres veces a la semana). La crema hidratante que usemos, es importante que no tenga aceites. Lo mismo con los jabones o productos que utilicemos: cuidado que no estimulen la aparición de grasa o que humedezcan la piel fácilmente. Cuídate también de eliminar bien cualquier resto de maquillaje, y/o células muertas.
Pieles secas
En las pieles secas lo que ocurre es que las glándulas sebáceas no producen el suficiente sebo, y la carencia de grasa origina una piel áspera y de aspecto mate, con los poros prácticamente cerrados. La piel seca tiene tendencia a resecarse y a cuartearse, e incluso aparecen finas arrugas.
La piel seca requiere más cuidados que los tipos de los que hemos hablado anteriormente, pues tienden a envejecer más prematuramente. Si tu piel es seca lo recomendable es que ese una buena crema hidratante dos veces al día y un limpiador facial que no seque demasiado la piel. La crema hidratante debe ser rica en aceites vegetales y vitaminas (E y A, principalmente).
Utiliza también cremas humectante (preferiblemente después de la ducha).Además de cremas, hidrátate mucho bebiendo mucha agua, no estés demasiadas horas expuesta al sol (y cuando lo hagas utiliza cremas de protección de al menos 20 SPF,…
Piel mixta
Es el más común de los tipos de pieles en los adultos. Y lo que quiere decir es que presentan diferentes tipos de piel según zonas. Por ejemplo, presenta zonas más grasas en la zona de la T (frente, nariz y mentón) y la zona del cuello, mientras que el resto de zonas estarán más secas.
Los cuidados que requiere este tipo de piel son dos limpiezas con cremas equilibrantes (ni demasiado secas ni demasiado grasas), especiales para este tipo de pieles. Puedes probar también con diferentes productos en las diferentes zonas: sin aceites en las zonas grasas, e hidratantes en las zonas más secas. Es aconsejable que semanalmente realicemos una exfoliación y una mascarilla equilibrante.
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