Está muy extendida la creencia de que la caspa es un problema capilar y que se da únicamente en el cabello. Pero la realidad es otra: es un problema que afecta al cuero cabelludo y sus síntomas se presentan en la piel que recubre al cráneo.
Existen dos tipos de caspa: la seca y la grasosa. La seca produce una descamación seca y blanca. Ésta son placas tan ligeras, que pueden incluso generar algún tipo de picor. Es una caspa que se da generalmente en personas con el pelo seco, y más entre las mujeres, por culpa de los diferentes tratamientos capilares a los que suelen someterse.
La caspa grasosa se presenta en forma de gruesas y grandes escamas grasas y amarillentas, que están adheridas al cabello y al cuero cabelludo. Este tipo de caspa está asociada al cabello graso. Este tipo de caspa hace que el cabello presente un aspecto como aceitoso y brillante.
La formación de caspa puede producirse por diversos factores. Es por ello que los productos anticaspa disponibles en el mercado los encontramos en multitud de formas cosméticas, y con diferentes principios activos desarrollados para corregir de forma individual cada uno de estos factores.
Para evitar la formación de caspa algunos médicos aconsejan dietas ricas en vitaminas A y B2, para ayudar a estabilizar el cuero cabelludo. Debemos evitar en la medida de lo posible el consumo de grasas, productos refinados, alcohol y alcaloides. Y la ingestión de mariscos y carnes rojas puede contribuir a contrarrestar la ausencia de zinc, uno de los generadores de la enfermedad. Igualmente los ácidos grasos esenciales (presentes en el salmón, la trucha o la sardina) son muy útiles para evitar la sequedad del cabello. Evita también la levadura y el azúcar en exceso.
El estrés puede ser otro de los desencadenantes de la caspa. Intenta controlarla y llevar una vida lo más relajada y equilibrada posible. La tensión afecta a las defensas del cuerpo y acarrea toda clase de dolencias, incluyendo la caspa.
Cuidado con los productos que te echas en el pelo. Hablamos de lacas, espumas, geles,… éstos pueden contribuir a la caspa. Pero además de afectar al pelo, también pueden causar una sequedad excesiva de la piel, lo que puede traer la aparición de escamas o de reacciones alérgicas.
Los champús anticaspa funcionan. Su uso regular ayuda tanto a prevenir la caspa antes de que aparezca, como a eliminarla una vez aparecida. Si la caspa persistiera a pesar de un uso regular de este tipo de champús, la razón puede deberse a la calidad del champú o a que sus principios activos desarrollados no sirven para tu tipo de caspa. Recuerda que podemos encontrar una gran variedad de formas cosméticas. Asegúrate no obstante de seguir las instrucciones cuidadosamente y hacer caso de las recomendaciones del producto. Cuidado con los champús que contengan alquitrán de sulfuro o de carbón de selenio, ya que pueden descolorar el pelo teñido.
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